El día llegó. Dejamos atrás las campañas, las promesas, los
discursos, los debates. Era la hora de tratar de cambiar a México. El momento en el que una decisión podía
cambiar para bien el futuro de la nación. Desafortunadamente no fue así. Muchos
mexicanos decidieron apoyar el regreso de una entidad política conocida por la
represión y el autoritarismo, por los nexos y la participación con el crimen
organizado, por ser un partido irresponsable lleno de criminales prófugos o al
menos identificados. La mayoría habló,
permitió que la gente equivocada recuperara el poder. Pero estoy tranquilo por
que yo hice mi parte. Acudí a la cita con la democracia y utilicé mi voto de la
manera que me pareció más correcta. Voté por el progreso. Pero la mayoría habló.
Quiso regresar a las viejas tácticas de represión, de autoritarismo. Voté en
contra de la corrupción, en contra de una larga lista de funcionarios priistas,
señalados a través de la historia como los principales perpetradores de la
limpieza institucional en México. Pero esa mayoría, la que decidió votar por
Enrique Peña Nieto, parece ignorarlo o no importarle. No se cual de las
opciones me preocupa mas. Voté en contra del caciquismo sindical, del abuso a
los trabajadores para beneficiar a unos cuantos. Pero los mexicanos que
decidieron votar por el PRI, prefieren seguir soportando a los lideres
sindicales, esos que tienen el pie en el cuello del obrero. Vote también, en
contra de la manipulación mediática. En contra de la televisión abierta, esa
que le miente descaradamente a la gente, que le muestra solo lo que le
conviene. En contra de esa televisión, de dos cabezas, que le ha quitado el
sentido crítico y analítico a las personas. Pero la mayoría apoyó al sesgo
informativo, a las mentiras descaradas, al enriquecimiento ilícito a través del
duopolio, al contenido de baja calidad y sin rastros de cultura.
Así como yo, seguro hubo mucha gente, que con su voto como
el vehículo de su sentir, voto a favor de México. Podemos ser minoría ahora,
pero esta en cada uno de nosotros contribuir al crecimiento del país. Seguir
trabajando, seguir contribuyendo para así poner los cimientos de la nación que
queremos. Debemos exigir a los gobernantes, denunciar a quienes falten a la
ley, cuestionar las decisiones de
quienes llevan el rumbo del país e informarnos a diario de los acontecimientos que nos atañen
como sociedad. La cosa no se acaba aquí, eso depende de nosotros.
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