domingo, 1 de julio de 2012

El cambio que no llegó... por ahora


El día llegó. Dejamos atrás las campañas, las promesas, los discursos, los debates. Era la hora de tratar de cambiar a México.  El momento en el que una decisión podía cambiar para bien el futuro de la nación. Desafortunadamente no fue así. Muchos mexicanos decidieron apoyar el regreso de una entidad política conocida por la represión y el autoritarismo, por los nexos y la participación con el crimen organizado, por ser un partido irresponsable lleno de criminales prófugos o al menos identificados.  La mayoría habló, permitió que la gente equivocada recuperara el poder. Pero estoy tranquilo por que yo hice mi parte. Acudí a la cita con la democracia y utilicé mi voto de la manera que me pareció más correcta. Voté por el progreso. Pero la mayoría habló. Quiso regresar a las viejas tácticas de represión, de autoritarismo. Voté en contra de la corrupción, en contra de una larga lista de funcionarios priistas, señalados a través de la historia como los principales perpetradores de la limpieza institucional en México. Pero esa mayoría, la que decidió votar por Enrique Peña Nieto, parece ignorarlo o no importarle. No se cual de las opciones me preocupa mas. Voté en contra del caciquismo sindical, del abuso a los trabajadores para beneficiar a unos cuantos. Pero los mexicanos que decidieron votar por el PRI, prefieren seguir soportando a los lideres sindicales, esos que tienen el pie en el cuello del obrero. Vote también, en contra de la manipulación mediática. En contra de la televisión abierta, esa que le miente descaradamente a la gente, que le muestra solo lo que le conviene. En contra de esa televisión, de dos cabezas, que le ha quitado el sentido crítico y analítico a las personas. Pero la mayoría apoyó al sesgo informativo, a las mentiras descaradas, al enriquecimiento ilícito a través del duopolio, al contenido de baja calidad y sin rastros de cultura.

Así como yo, seguro hubo mucha gente, que con su voto como el vehículo de su sentir, voto a favor de México. Podemos ser minoría ahora, pero esta en cada uno de nosotros contribuir al crecimiento del país. Seguir trabajando, seguir contribuyendo para así poner los cimientos de la nación que queremos. Debemos exigir a los gobernantes, denunciar a quienes falten a la ley, cuestionar  las decisiones de quienes llevan el rumbo del país e informarnos  a diario de los acontecimientos que nos atañen como sociedad. La cosa no se acaba aquí, eso depende de nosotros.  

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