domingo, 24 de junio de 2012

De derechos y obligaciones

Anular el voto ¿es una opción? Prescindir de este derecho ¿es una buena desición? Creo que no. Sin embargo, a una semana de las elecciones aun escucho a gente que planea anular el suyo. El libre ejercicio de la democracia, a través del voto,  es un derecho pero también es una obligación. Siendo así, no importa el candidato se vaya elegir al momento de la elección. Siempre y cuando se le conozca como aspirante al cargo, se conozca al partido que representa y las propuestas tiene.

Votar debería ser siempre por las razones correctas. No deberían de haber intereses creados alrededor del voto en favor de unos cuantos. Asistir a la casilla el día de la elección debería ser también, por convicción propia. Sin amenazas o anteponiendo un beneficio económico personal.

Pero así como el voto es un derecho y una obligación, creo que como miembros de la sociedad, el sentido crítico es también un punto importante dentro de la lista de obligaciones que cómo ciudadanos tenemos.  El poder analizar y criticar a nuestros candidatos es, o debería ser, parte medular del proceso democrático. Distinguir a los malos de los buenos no es fácil ni se puede hacer a simple vista pero es más fácil si el elige a los más preparados, los que mejor papel hayan hecho si ya ocuparon un cargo publico o quienes estén rodeados de la mejor gente que los ayude a desempeñar su cargo. Esto se logra haciendo uso de esta capacidad critica y analítica que tenemos que poner en practica.

Es así como en pleno uso de nuestras facultades la simple practica de dos derechos y obligaciones puede contribuir a la mejora del país. Haciendo lo propio, podemos cooperar  de otra manera. Compartiendo información o denunciando cualquier anomalía. El día de la elección es fundamental que vigilemos que el proceso sea llevado de manera honesta y neutral, sin favorecer a nadie. Que los funcionarios hagan bien su trabajo y que los partidos respeten la decisión de la sociedad. Debemos estar pendientes que en este proceso que llega a su etapa final, todos los ciudadanos nos comportemos a la altura de lo que el país necesita. No debemos permitir ser usados como arma o grupo de choque por parte de los grupos políticos. Y si el resultado de la elección no cumple con los estándares de una elección limpia debemos cuestionar a quienes la llevaron a cabo, así como sus procesos y decisiones.
Si hacemos uso de nuestros derechos y ejercemos nuestras obligaciones para con la democracia, lograremos de a poco que nuestro país cambie para bien.  Lograremos que la ciudadanía sea el actor político que México requiere.

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